Originalmente, el carpaccio (receta cuya creación se atribuye al célebre Harrys Bar de Venecia) es carne cortada en filetes finísimos, casi transparentes, que se toman crudos rociados con aceite y zumo de limón, sazonados con pimienta y cubiertos con finas láminas de queso parmesano. Lo mismo que el "tartar", ha pasado de prepararse sólo con carne a hacerlo con todo tipo de pescados: atún, salmón, bacalao, etc., e incluso con verduras: alcachofas, setas, etc.